Con los jóvenes como protagonistas, el rap y el freestyle han consolidado un movimiento activo en Chacabuco. Uno de sus exponentes es Santiago Núñez, conocido artísticamente como LK, quien desde hace ocho años volcó su vocación artística hacia los ritmos urbanos y las improvisaciones.
Santiago cuenta que su acercamiento al género fue hace casi una década, cuando decidió dar el paso definitivo. “Hace más o menos ocho años que rapeo y tiro freestyle. Ya conocía el rap hace más tiempo, pero me animé hace más o menos ocho años”, recuerda sobre sus inicios.
“Una forma de representarse a uno mismo”
Para el joven artista, este género es un canal directo de comunicación personal. “En mi opinión, es una forma de expresarse, de sacar algo que uno tiene adentro y no tiene cómo decirlo”, sostiene LK, y agrega: “Como toda obra artística, lleva mucho de la persona que la expresa, así que es una forma de representarse a uno mismo”.
Según cuenta, viene de una familia “a la que le gusta bastante la música” en sus distintas expresiones. En su caso, el género que más lo atrajo fue el rap, del que destaca el ritmo, la forma de “juntar las palabras y hacer que rimen”, su poesía y la posibilidad de “crear historias” dentro de una canción. “Esas cosas me llamaron mucho la atención y dije ‘bueno, capaz que esto sea lo mío’”, explica.
A la hora de las presentaciones, Santiago es LK, un nombre que en el momento en que comenzó a usarlo respondía a varias cuestiones, pero hoy, dice, “ya no tiene ninguna explicación”. Igualmente, agrega, tiene que ver con que le gusta “hacer las cosas de una de una toma, podría decirse, ya sea grabar, o cualquier cosa en otro ámbito”.
Su camino por este tipo de expresión artística no sólo pasa por las presentaciones en plazas y parques, sino que también quedó plasmado en la grabación de dos producciones discográficas.
“Tengo dos álbumes, uno subido a Spotify y el otro en YouTube. También tengo varias canciones. Así que si quieren chequear busquen LK OneShot y aparecen”, invita.
“Viajo por la zona”
LK comenzó su recorrido por el mundo del rap y el freestyle a través de la participación en competencias locales, aunque en los años siguientes también comenzó a presentarse en ciudades de la zona.
“Viajo más que nada por la zona, hace poco estuve en Chivilcoy. También estuve en Junín, Bragado y Pehuajó”, repasa respecto a la movilidad que exige el circuito. Igualmente, lamenta, en estos meses no hubo mucha actividad.
“Últimamente no hubo mucho movimiento, pero ahora que vienen los días lindos seguramente volverán las competencias”, señala.
Las competencias de freestyle, explica Santiago, requieren la presencia de un jurado, que suelen ser tres, cinco o una cantidad impar de personas, para que no haya empate en los votos. Ellos son los que evalúan quién fue el ganador de cada round, y en caso de paridad si debe darse una “réplica”, o sea, si la batalla debe repetirse.
En Chacabuco, dice LK, hay por lo menos 16 competidores. En su caso, la idea es seguir en ese mundo.
“Por ahora, el proyecto que tengo es mantenerme así. Me va bien como competidor, así que lo voy a seguir haciendo hasta que un día diga ‘bueno, tengo que dar un paso al costado’. Pero por ahora estoy bastante enfocado en ser competidor”, concluye.