Este lunes 9 se cumplirán 66 años de una tragedia ocurrida en la ciudad de 25 de Mayo que enlutó profundamente a Chacabuco. Ese día del año 1960 falleció mientras combatía un incendio el bombero Mauricio Camardi, cuyo nombre le fue dado mucho tiempo después a una calle de la ciudad. Ante un nuevo aniversario, su hija Victoria rescata la memoria de su padre y cuenta cómo siguió su vida, que en aquel momento recién comenzaba.
“No llegué a conocerlo, porque cuando él murió yo tenía 3 meses” cuenta la hija, que por los relatos escuchados de familiares define a Camardi como “muy trabajador” y “buen padre, buen marido y buen hijo”.
Trabajaba en el Cuartel de Bomberos
Mauricio había nacido en Chacabuco y pasó su infancia y adolescencia en una quinta situada sobre la avenida Garay, contigua al cementerio local. Cuando tenía 27 años, cerca de un año antes de la tragedia, se casó con Victoria Ortega. A esa altura, Camardi ya trabajaba en la Delegación de Bomberos de Chacabuco, que dependía de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y tenía su cuartel en la cuarta cuadra de la avenida Alsina. Allí, el padre de Victoria cumplía sus tareas bomberiles y, además, era el encargado del teléfono.
Así eran las cosas hasta aquel fatídico martes 9 de febrero de 1960. Ese día se desató un feroz incendio en una fábrica de fideos y galletitas de una firma, llamada Costa y Cia., de 25 de Mayo. Era tan grande el siniestro que los bomberos de esa ciudad no podían contenerlo, por lo que pidieron ayuda a los cuerpos de Saladillo, Chivilcoy, Bragado y Chacabuco.
Desde nuestra ciudad partió una dotación que tenía entre sus integrantes a Camardi. “A él no le tocaba ir, pobrecito, porque ese día tenía franco, pero quiso hacerlo. Por eso siempre digo que el destino lo tenemos marcado”, dice Victoria.

“Según lo que me contaron los compañeros de mi papá, era un incendio muy grande”, sigue la hija, y recuerda que entre quienes integraban en esa época el Cuerpo de Bomberos de Chacabuco estaban “el Turco Mazzú, uno de apellido González, José Luis Dellagogna, Hildo Yuliani, que era mi padrino, y el chico de Purita”. También estaba Diego Seal, que era el jefe.
Por lo que le relataron los otros bomberos, mientras combatían el incendio en 25 de Mayo su padre colocó una escalera sobre una pared, para tratar de llegar con el agua.
“Se te viene la pared encima”
“Cuando estaba haciendo eso le pegaron el grito: ‘Cacho, se te viene la pared encima’, pero cuando dijeron Cacho la pared ya lo había aplastado”, dice. Junto a Camardi estaba un bombero de 25 de Mayo, Pedro Sibona, que también falleció. Estos hechos fueron recordados por Chacabuco en Red tres años atrás.
La noticia de la muerte del bombero Mauricio Camardi provocó una gran tristeza en Chacabuco, de lo cual dieron muestra las crónicas de los periódicos locales de la época (ver abajo). Victoria cuenta que el nicho en que se colocó el ataúd con sus restos fue entregado sin cargo por el Municipio por el período de 30 años. Un tiempo después de que finalizó ese plazo, agrega, pudo colocar a su padre en un nicho contiguo al de su madre, que falleció en octubre de 2003. También señala que de parte de su familia no pudo conocer mucho acerca de quién fue su padre.
“Lo que pasó fue que cuando yo tenía 3 años, casi 4, mi mamá formó pareja con otro hombre, y me contó muy poco. Y en la familia de mi papá mi abuelo, que era descendiente de italiano puro, así decía yo, me rechazaba. Así que me crié a los ponchazos, y todo lo que sé de mi papá me lo contaron mi padrino o los otros bomberos de esa época”, dice, además de relatar que otro integrante del cuerpo era el recordado guitarrista Martín Ross.
“Martín me adoraba. Él vivía a unas cinco cuadras de mi casa y me contaba que a mi papá, además de decirle Cacho, también le decían de sobrenombre Patito. Inclusive, en una placa que le pusieron en el cementerio lo llaman así. Así que cuando siendo chica yo iba al Cuartel de Bomberos también me decían Patito. Y yo iba siempre al Cuartel. Inclusive, la autobomba antigua que usaban ellos es la que está ahora en el Cuartel nuevo y a veces la sacan para los desfiles”, detalla.

Victoria cuenta que, a través de un primo suyo que es camionero, hace unos años pudo hablar con un hijo del bombero de 25 de Mayo fallecido. “Hablamos por teléfono y quedamos en vernos, pero al final no lo hicimos”, dice.
“En el cuartel de allá está el casco de mi papá”
“Lo que también me contó mi primo es que en el cuartel de allá está el casco de mi papá y una herramienta que usaba, creo que un hacha, junto con lo del otro muchacho. Y todos los años, en 25 de Mayo, cuando se cumple el aniversario, les hacen un homenaje. A mí muchos me dicen que esto es algo que ya pasó, pero yo les digo que me duele, porque yo no lo conocí a mi papá, si tenía tres meses”, dice la hija de Camardi, que también expresa su molestia porque hace muchos años atrás, cuando se inauguró en el cementerio de Chacabuco un monolito en homenaje a quienes integraron el Cuerpo de Bomberos y fallecieron no hubo ninguna placa ni mención a su padre.
Lo que sí hay en memoria de Mauricio Camardi es un pasaje que lleva su nombre, el cual se encuentra en las cercanías del barrio Bomberos Voluntarios. Esto sucedió en el año 2008, por una iniciativa que presentó en el Concejo Deliberante Aldo “Quico” Bracchi, que en ese entonces presidía la Sociedad de Fomento del barrio La Unión y durante un tiempo fue edil, y el periodista y exconcejal Carlos Vita.
Victoria cuenta que cada vez que se cumple el aniversario del fallecimiento de una persona muy querida siente un dolor especial. Eso le pasa, por ejemplo, cada 9 de febrero, el día de su papá, o cuando se cumplen años de la muerte de su marido, Raúl Alberto Marcelli, ocurrida en 1999.
“Los Marcelli eran muy conocidos porque vivían en la cancha de Porteño, y también porque eran jugadores de fútbol. Mi suegro era jugador, también mi marido, después mis hijos y ahora tengo una nieta que dice que va a jugar”, dice, además de señalar que le hubiera gustado que alguno de sus hijos hubiera sido bombero.
“Yo siempre le decía a mis dos hijos ‘a ver cuál de los dos sigue el legado del abuelo’, pero ninguno quiso saber nada. Mi hijo mayor se llama Mauricio por mi papá, y tiene una parte de la cara, especialmente la frente, muy parecida a la de su abuelo”, cuenta la vecina, que también tiene un hijo menor llamado Alberto Martín. Quien sí decidió ser bombero voluntario fue un primo suyo, Roberto Celiz, que hace unos años pasó al cuerpo de reserva.
“HONRANDO EL SIGNO Y LEMA DEL BOMBERO, OFRENDÓ SU VIDA EL JOVEN CAMARDI”

Victoria Camargo guarda en su casa, como un tesoro, fotos de su papá, así como recortes periodísticos referidos a Mauricio Camardi. Uno de ellos es una crónica publicada por el periódico Repicar sobre el homenaje que se le realizó al bombero en Chacabuco poco antes de trasladar sus restos al cementerio local.
El artículo tuvo como título “Honrando el signo y lema del Bombero, ofrendó su vida el joven Camardi”, y esto expresaba:
“Pareciera que el destino agazapado, quiso hacer su mella en el abnegado y valiente Destacamento de Bomberos de nuestra ciudad. En cumplimiento del deber, ya tiene su primera víctima. Víctima que será inmolada en el sentimiento de la comunidad, que sabe llevar muy dentro de sí el reconocimiento hacia quienes en aras del deber lo dan todo sin reclamar nada.
“El joven bombero Camardi marcará en el devenir del Destacamento, la figura señera del valor y la abnegación y el respeto hacia él de sus compañeros y pueblo de Chacabuco, tendrá la significación de los “grandes” entre los humildes servidores del bien. Su alma entregada en holocausto, inspirará espiritualmente a sus semejantes y su trayectoria de servicio dentro del Destacamento de Bomberos de Chacabuco, será ejemplo de disciplina, de amistad y respeto. Gentil y presto al servicio, deja impregnado a nuestro Cuerpo de Bomberos de aquella particularidad de la amistad, puesta al servicio del bien público.
“Atento siempre a cualquier posible llamado urgente de peligro -era telefonista-, no dejó por ello de ser el jovial camarada y amigo para atendernos en requerimiento de información que le hiciéramos. De ahí que valorizamos la doble personalidad del infortunado bombero: servidor del bien público y leal a la amistad.
“La dolorosa impresión provocada en nuestra ciudad por la trágica desaparición del bombero Mauricio Camardi, se puso de manifiesto en el acto de la inhumación de sus restos, realizado ayer a las 10 horas en el cementerio local. Al paso del cortejo fúnebre, los comercios entornaban sus puertas en señal de duelo; gran cantidad de vecinos en cuyos rostros se trasuntaba la congoja causada por la joven vida inmolada, observaba en silencio.
“Llegado el féretro a la última morada -conducido por una autobomba del Cuerpo de Bomberos de Junín y precedida por otra de la ciudad de La Plata, rindiendo honores al camarada caído-, hicieron uso de la palabra el Jefe de Bomberos de la Provincia de Buenos Aires, inspector mayor don Nicolás Basile, en nombre de la repartición; el Sr. Florencio Baero, en representación de la Cooperadora que él preside, y finalmente lo hizo un bombero perteneciente al Cuerpo de Voluntarios de 25 de Mayo”.