Tras la media sanción otorgada el 19 de febrero de 2026 en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina al proyecto de “Modernización Laboral” impulsado por el presidente Javier Milei, el presidente del Honorable Concejo Deliberante de Chacabuco, Tomás Domínguez, expresó una fuerte preocupación por el rumbo adoptado y advirtió que “abaratar despidos no genera empleo sostenible ni desarrollo real”.
Domínguez, en diálogo con Chacabuco en Red, sostuvo que la reforma no constituye una simple actualización normativa, sino un cambio estructural que debilita el sistema de protección laboral vigente en Argentina. En particular, señaló que la reducción de la base de cálculo de las indemnizaciones por despido sin causa elimina el carácter disuasorio que históricamente tuvo ese instituto jurídico. “Cuando despedir se convierte en un costo previsible y financieramente administrable, se rompe el equilibrio entre capital y trabajo. El derecho laboral nació para compensar una desigualdad estructural, no para profundizarla”, afirmó.
El dirigente también cuestionó la creación del denominado Fondo de Asistencia Laboral, al considerar que modifica el principio de responsabilidad directa del empleador. “Se desnaturaliza el concepto de reparación frente a un acto arbitrario y se transforma en un esquema de ahorro que, en los hechos, diluye la responsabilidad empresarial”, explicó, al tiempo que advirtió sobre el posible impacto en el financiamiento del sistema previsional.
En relación con la implementación del Banco de Horas, Domínguez manifestó su preocupación por el efecto que podría tener sobre los ingresos de los trabajadores. “En muchas actividades, las horas extras son parte esencial del ingreso familiar. Eliminar esos adicionales no aumenta la productividad, sino que deteriora el poder adquisitivo y traslada al trabajador el riesgo de las fluctuaciones económicas”, indicó.
Asimismo, el presidente del Concejo Deliberante expresó reparos sobre la fragmentación de la negociación colectiva y las limitaciones al derecho de huelga. “Debilitar la representación colectiva no fortalece la competitividad; por el contrario, erosiona el diálogo social y la estabilidad institucional que toda economía necesita para crecer”, sostuvo.
Domínguez también comparó el rumbo adoptado con las tendencias internacionales en materia laboral. “Los países que lideran los índices de productividad están reduciendo progresivamente la jornada laboral, incorporando tecnología, promoviendo capacitación permanente y mejorando la calidad del empleo. La competitividad moderna se basa en innovación y eficiencia, no en la extensión del tiempo de trabajo ni en la reducción de derechos. Mientras el mundo debate semanas laborales más cortas y mayor equilibrio entre vida y trabajo, aquí se habilitan jornadas más extensas y se abarata el despido”, expresó.
Finalmente, remarcó que la Constitución Nacional establece principios de protección progresiva de los derechos laborales y advirtió sobre el impacto local de estas medidas. “No se puede hablar de modernización cuando se retrocede en niveles de protección ya alcanzados. El desarrollo genuino requiere inversión, innovación, estabilidad macroeconómica y crédito productivo. No se construye sobre salarios deprimidos ni relaciones laborales inestables”, afirmó.
En ese sentido, subrayó que en ciudades del interior como Chacabuco la estabilidad laboral resulta clave para el funcionamiento de la economía local. “Cuando se debilita el ingreso del trabajador, se resiente todo el entramado económico local. El empleo sostenible se genera con crecimiento productivo y reglas claras, no con la precarización. Modernizar no puede ser sinónimo de retroceder”, concluyó.