TIEMPO DE CAMBIOS

“La inteligencia artificial está reemplazando empleos, pero al alma del periodismo no la puede reemplazar”

El periodista chacabuquense Francisco Nutti, que trabaja desde hace casi una década en Crónica de Buenos Aires, cuenta cómo fueron sus inicios y opina sobre la actualidad de una profesión que en muchos aspectos se ve amenazada por las nuevas tecnologías.

Hace más de ocho años que el periodista chacabuquense Francisco Nutti se desempeña en el diario y el canal de Crónica y desde ese lugar ha sido, y es, testigo y protagonista de los profundos cambios que viven los medios de comunicación. En charla con Chacabuco en Red, Francisco contó desde Buenos Aires cómo nació la vocación, cómo fueron sus inicios y qué avizora en el futuro de una actividad que, opina, pese a todo va a sobrevivir.

Francisco se encuentra ligado a los medios de comunicación desde niño, por lo que una vez que finalizó sus estudios secundarios en Chacabuco no tenía muchas dudas de cuál sería su futuro.

“La verdad es que nunca me gustó la escuela, pero estaba muy enfocado en el periodismo desde chico”, dice y recuerda que, siendo niño, su abuelo, Luis Francisco Nutti, que era repartidor del diario De Hoy, lo llevaba a visitar la redacción de ese medio.

“Me quedé enamorado de cómo se hacían los diarios”

“Él me llevaba cuando iba a buscar el reparto y yo me quedé enamorado de ver lo que se hacía ahí, del periodismo, de cómo se hacían los diarios, y después acompañaba a mi abuelo, muchas veces con mi abuela Negrita también, a hacer el reparto a los suscriptores. Ahí me di cuenta de que quería estudiar periodismo”, relata.

Así fue que al terminar sus estudios secundarios viajó a la Capital Federal y se anotó para estudiar Periodismo Deportivo en TEA (Taller Escuela Agencia).

“Los primeros tiempos de estar en Buenos Aires fueron bastante duros, porque mi hermana ya estaba en pareja y yo me tuve que venir a vivir solo con 18 años”, dice. Después la carrera lo ayudó a sobrellevar mejor la situación, y comenzó a gustarle más el periodismo de temas generales.

“Si bien la carrera era de Periodismo Deportivo, la mayoría de las materias eran de periodismo general, y eso me gustaba mucho. Ahí fue donde me formé como periodista. Lo que tiene TEA es que es una escuela que, más que en radio y televisión, se centra en la gráfica. Así que aprendí mucho a escribir, lo cual fue una gran ayuda. Hoy en día por ahí hay gente que no tiene conocimientos de lo que es la comunicación y tiene su espacio en una radio o en un streaming, pero yo creo que la formación central del periodismo es cuando te enseñan a escribir. Eso es algo que cuando estamos en la redacción de Crónica siempre lo remarca Chiche Gelblung, en cuanto a que para ser periodista hay que aprender a escribir. Así que pasar por TEA fue una gran experiencia y además me sirvió para conseguir trabajo”, cuenta.

Su primer trabajo, al que accedió mientras cursaba la carrera, fue una pasantía en el Club Atlético Boca Juniors durante los tiempos en que otro chacabuquense, Rodolfo “Royco” Ferrari, era vicepresidente de la institución y estaba a cargo del Departamento de Interior y Exterior. Ahí se dedicaba a redactar gacetillas sobre las actividades del área.

Igualmente, no estuvo mucho tiempo en Boca, porque luego se le presentó la oportunidad de trabajar con el periodista deportivo Flavio Azzaro, del que fue productor y columnista en un programa que tenía en Radio Latina 101.1, una emisora, dice, que es muy escuchada por los taxistas.

“Eso era el año 2015 y yo a Flavio le escribía las gacetillas, le manejaba las redes sociales y hacía columnas. A través de ese trabajo comencé a conocer gente, como otro periodista, Elio Rossi, del que fui columnista en Radio Palermo. En paralelo a eso, y como lo que quería era trabajar en una redacción, no en una radio ni de productor, y especialmente en la de Crónica. Con ese medio ya tenía una relación especial, porque siendo chico me levantaba para ir a la escuela y veía Crónica TV y mi sueño era estar ahí, porque siempre me gustó el estilo de periodismo que tenían, amarillista, y me sentía representado por eso”, relata Francisco.

“Dejaba el currículum junto con chorizos secos de Milione”

Ese sueño lo pudo concretar no mucho tiempo después, dice, además de recordar una anécdota relacionada con Chacabuco sobre cómo se dio su ingreso a ese medio:

“Yo iba seguido a Crónica a dejar el currículum y antes de ir buscaba en Google el nombre de los dueños y los gerentes y les dejaba el currículum junto con algunos chorizos secos de Milione, como para distinguirme. Y un día me llamaron y me dijeron ‘che, nos llegó el currículum, muy buenos los chorizos’ y me citó el director de ese entonces, Alejandro Olmos, con quien tengo muy buena relación, que es el hermano del dueño de Crónica, que se llama Raúl Olmos. Además de hacerme el chiste de que me había distinguido por los chorizos, Alejandro me dio la oportunidad de hacer una prueba”.

Así, en el verano de 2017 ingresó a prueba, como colaborador externo, primero en la parte de deportes y después en general, y luego de estar en esa situación durante todo el año fue contratado como periodista en 2018.

“Esa etapa en la que estaba a prueba no ganaba mucho con lo que hacía ahí y en las radios y subsistía por la ayuda de mis viejos. Cuando doy charlas en TEA o en algún otro lugar, como en algunos colegios de Chacabuco, siempre digo que si uno no tiene la ayuda de los padres, poder subsistir en periodismo con trabajos así es muy complicado. Hay pibes que tienen mucho potencial y no llegan, porque tienen que trabajar de otra cosa. En mi caso, mis padres me ayudaron y en ese momento me bancaron mucho”, afirma.

Dice Francisco que ese primer año en que estuvo en Crónica era una especie de “cazanoticias”.

Lo que hacía era andar mucho por la calle. Entonces, si por ahí veía una detención o una manifestación, lo filmaba y le mandaba a Alejandro el video y la nota armada, y lo que hacía él era publicarlo en Crónica. Estuve un año haciendo ese tipo de noticias hasta que en 2018 me tomaron”, cuenta.

“Elegí la gráfica”

Estando ya efectivo, en sus primeros tiempos en Crónica trabajaba de noche en la redacción o en exteriores haciendo noticias deportivas para el diario y el canal.

“Todo lo que salía, yo lo agarraba. Por ahí había que ir a Rosario a cubrir algo y yo iba. Así estuve dos años en Crónica Televisión como movilero, desde 2018 a 2020, y cuando llegó la pandemia me dieron a elegir si quería seguir mi camino en la televisión o en la gráfica. Por una cuestión de seguridad, porque si estás en televisión y se termina el programa en que trabajás es muy difícil engancharte en otro, elegí la gráfica, que además era lo que me apasionaba. Ahí me metí de lleno en la gráfica, no volví a la televisión, y actualmente me encargo de los artículos relacionados con el consumo y formo parte del equipo de Informes Especiales, tanto para la parte impresa como para los medios digitales. Además de eso, me encargo de la actualidad y la política junto con otros tres compañeros.

“También trabajo como corresponsal”

-¿Cómo es un día de trabajo tuyo?
-Mi primera nota la empiezo a escribir a las 9 de la mañana, pero desde las 7 y pico ya estoy buscando información. Principalmente me tocan notas de consumo. Entonces, las notas se las propongo a nuestro jefe de redacción y a partir de ahí empiezo a buscar datos. Por ejemplo, averiguo cuánto sale construir una pileta de material o cuánto sale llenar el changuito. Aparte, todas las semanas hacemos informes especiales y, además, seguimos el día a día de lo que está pasando. Entonces, por ejemplo los miércoles ya sabemos que están las manifestaciones de los jubilados y hacemos notas sobre eso, y si podemos llamamos a los sindicatos y a referentes de distintas áreas para obtener más información. Lo que nos exigen siempre es tener notas completas y con testimonios.

-¿Estás todo el día con el trabajo de Crónica?
-No, corto a las 4 de la tarde y después tengo otras cosas, porque desde 2020 también trabajo como corresponsal para la televisión de Perú, en el canal RCR, haciendo una columna de lo que está pasando en Argentina, que puede ser de política, deportes o de otros temas. Además, hasta el año pasado estuve de corresponsal para la Radio Nacional de México. En el canal de Perú tengo un amigo periodista, Santino, que es con quien hablo desde 2020 y él siempre me manda un mensaje con tiempo, para ver qué está pasando, y yo me armo un pequeño informe y lo digo al aire. Con este canal estoy relacionado desde noviembre de 2020, cuando murió Diego Maradona. En ese momento me encargaba de periodismo internacional para Crónica y había hecho una nota con un periodista de allá por los conflictos que estaban ocurriendo en Perú con el presidente que tenían. Unos días después muere Maradona y justo alguien del canal de Perú y alguien de allá al que había entrevistado me preguntan si no quería salir al aire con lo de Diego. Así que estuve como un año saliendo gratis para varios canales de Perú, hasta que en un momento dije “hasta acá”. Me acuerdo que estaba en tres canales de Perú y dos me rechazaron y el tercero me hizo una especie de contrato o, mejor dicho, le facturo por cada participación.

-¿Técnicamente cómo hacés las transmisiones?
-Me preparé una biblioteca en mi departamento, tengo mi computadora, previamente me anoto los temas principales a desarrollar y después paso las noticias. Tengo una columna en la que me preguntan qué está ocurriendo y hago esa corresponsalía en paralelo a lo de Crónica.

“A veces trabajo desde Chacabuco”

-¿En Crónica trabajás en la redacción o a distancia?
En Crónica desde la pandemia tenemos la posibilidad de elegir si trabajar en la redacción o cada cual desde su casa. Dos veces por semana tenemos que ir obligatoriamente a la redacción, pero después podemos trabajar a distancia. De hecho, a veces me voy a Chacabuco a visitar a la familia y trabajo desde allá. Eso siempre y cuando no tenga que ir a cubrir algo, porque cuando pasa algo muy importante me tengo que quedar e ir a la redacción, y de ahí te ponen un chofer con un auto que te lleva a hacer la cobertura.

-Escribís para la versión del diario en papel y la web, ¿no?
-Sí, porque desde 2019 hay una convergencia. En su momento estaba separado el papel de la web y hoy en día es todo lo mismo: lo que escribimos para la web sale en el papel y cuando es un tema muy importante también sale en la televisión y te llaman para que lo expliques. Me ha pasado eso en algunas investigaciones que he hecho. Una que tuvo mucha trascendencia en su momento fue la de los descuentos ilegales que se hacían en la pandemia a muchos de los que recibían el IFE. Esa fue una investigación que hicimos con una compañera, que en su momento fue un boom y llevó a que el Banco Central tuviera que dar marcha atrás en cuanto a permitirle a los bancos descontarle del IFE a la gente que tenía deudas. Esa fue una de mis mejores investigaciones. Después hemos tenido otros temas importantes. El que más me gustó fue cuando me encargaba de la parte de Internacionales. En ese momento hacía notas de todo tipo y hablaba con mucha gente de afuera y la nota que más me gustó fue cuando entrevisté a sobrevivientes del Bataclán, que fue un ataque que hubo en Francia en 2015 en el que murieron más de 100 personas. Esa nota la hice vía mail, con un traductor, y en su momento tuvo mucha repercusión.

“Tenés que poner un título ganchero”

-Te tocó llegar al periodismo en un momento de plena transformación.
-Sí, y viví la convergencia a pleno, y el cambio de pasar al puro sensacionalismo del diario Crónica en papel a los medios digitales, y a aggiornarse a lo que se llama clickbait, lo que implica cambiar la forma de titular. Cuando yo empecé una nota tenía la cabeza informativa, que incluía el qué, cómo, cuándo, dónde y por qué, y hoy en día tenés que poner un título ganchero para que la gente ingrese a la noticia.

-¿Cómo le está yendo a Crónica y cómo ves que le va a toda la prensa que sale en papel?
-En papel estamos bastante mal, cayeron mucho las ventas. Generalmente, los que leen en papel son personas de la tercera edad. De hecho, en lo personal me pasa que cuando trabajo desde casa y hago un informe especial suelo ir a comprar el diario a la esquina del departamento, y capaz que el diariero trae nada más que tres o cuatro diarios de cada uno, cuando antes eran pilas y pilas. Así que en cuanto a la web, nos está yendo bien, estamos en el quinto o sexto lugar de los medios más vistos, y en papel tengo entendido que también es uno de los más comprados, pero nada que ver con otras épocas. Las ventas cayeron totalmente, pero la edición en papel sigue estando, porque si bien hoy Crónica es muy conocido por su canal, también lo es por su diario, que fundó Héctor Ricardo García.

-¿También trabajaste con Chiche Gelblung?
-Lo que pasa es que cuando voy a la redacción Chiche está produciendo su programa de televisión al lado, con su equipo, y generalmente tomamos mate, charlamos y también intercambiamos alguna que otra anécdota, y él siempre nos felicita a nosotros y hace chistes con que los que hacemos verdadero periodismo somos los que escribimos. Yo comparto eso de que para hacer verdadero periodismo hay que tener una formación en la gráfica, porque no es sólo agarrar un micrófono y lanzarse a hablar. Y con Chiche me tocó trabajar cuando estuve de movilero en Crónica TV. En ese momento también trabajé con Esteban Trebuq y generalmente me tocaba cubrir notas de actualidad.

“Necesitamos tener varios trabajos para poder vivir”

-¿Tenés algún nuevo proyecto?
-No lo digo mucho para que no se me queme, pero estoy hablando para agarrar otra corresponsalía en un medio del exterior. Acá quiero hacer un paréntesis para decir que es una realidad que los periodistas necesitamos tener varios trabajos para poder vivir. En mi caso, estoy muy contento en Crónica, crecí muchísimo y siempre tuve libertad de expresión, pero si tuviera que vivir sólo de esto no me alcanzaría. Por eso es que tengo las corresponsalías.

-¿Cómo te imaginás el futuro del periodismo teniendo en cuenta los cambios que se están dando?
-Creo que de a poco nos está consumiendo la inteligencia artificial, pero me voy a agarrar de lo que comentaba sobre los diálogos con Gelblung. Una nota o una entrevista bien hecha, o el consultar a distintas fuentes, no lo puede hacer la inteligencia artificial. La inteligencia artificial te puede narrar bien la noticia, pero no te puede decir lo que vive un carnicero o transmitir en una nota la sensación de angustia que tiene una persona. Sí me parece que el periodismo se ha deformado mucho con este tema y que la inteligencia artificial ha reemplazado muchos puestos de trabajo. Como ejemplo puedo mencionar que cuando entré en Crónica había como diez correctores, que generalmente eran profesores o licenciados en Letras. Ellos corregían las notas que iban a salir en el diario. Actualmente hay un solo corrector, y se hace todo con inteligencia artificial y programas que detectan un error de tipeo, una falta de ortografía o lo que fuese. Entonces, sí, la inteligencia artificial está reemplazando puestos de trabajo, pero al alma del periodismo no la puede reemplazar.

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