MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA

En Chacabuco también pasó: 50 años del golpe más oscuro

A medio siglo del 24 de marzo de 1976, la historia local que durante años se intentó silenciar. Quién asumió el municipio, quiénes fueron las víctimas y cómo vivió nuestra ciudad bajo la dictadura cívico-militar.

LA MADRUGADA QUE CAMBIÓ TODO

El golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976 derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón e instaló la dictadura autodenominada “Proceso de Reorganización Nacional”, encabezada por una Junta Militar integrada por Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti. Lo que siguió fue la etapa más sangrienta de la historia argentina: miles de personas desaparecidas, torturadas, asesinadas o exiliadas.

Pero la historia de ese terror, contada habitualmente desde el centralismo de las grandes urbes, también tiene capítulos escritos en los pueblos del interior. Chacabuco es uno de ellos.

EL PALACIO MUNICIPAL AMANECE CON FAJA DE CLAUSURA

La mañana del 24 de marzo de 1976, el Palacio Municipal de Chacabuco amaneció intervenido. Personal policial de la Comisaría local y de Junín, a las órdenes del comisario Maturano —Jefe de la Unidad Regional de esa ciudad— tomó el edificio. El Honorable Concejo Deliberante quedó clausurado.

El intendente democráticamente electo, Mateo Lanzavecchia, se presentó a su despacho y encontró una faja de clausura. Las fuerzas de seguridad le impidieron el acceso. Fue obligado a tomar sus pertenencias y retirarse. El general Sigwald, entonces interventor de la Provincia de Buenos Aires, ordenó en un primer momento la continuidad de Lanzavecchia —provisoriamente— hasta designar un reemplazante.

CRONOLOGÍA: LOS PRIMEROS MESES DEL TERROR EN CHACABUCO

24 de marzo de 1976: Las fuerzas armadas toman el poder. En Chacabuco, la comisaría local interviene el municipio. El Concejo Deliberante es clausurado. El intendente Lanzavecchia es obligado a retirarse.

30 de marzo de 1976: Martín Salvador, ex dirigente sindical del gremio SMATA que había regresado a Chacabuco para ejercer la docencia, es secuestrado de su propia casa por personal policial de la comisaría local y de Junín.

23 de abril de 1976: El gobernador de facto Ibérico Saint Jean designa a Carlos Laviano como nuevo intendente de Chacabuco. El acto es presidido por el coronel Camblor y el teniente coronel Gómez Pola, de Junín. Laviano asume bajo el lema “Orden y Austeridad”.

Junio de 1976: El gremialista Lazcoz es detenido ilegalmente y pasa por la Comisaría de Chacabuco antes de ser trasladado a Junín y luego a Mercedes. Su hijo Darío, de diez años, presenció el momento de la detención.

Fines de 1976: Martín Salvador es trasladado a la Comisaría 9 de La Plata, parte del siniestro “Circuito Camps”, una red de centros clandestinos de detención al mando del general Ramón Camps.

CARLOS LAVIANO: EL INTENDENTE DE LA DICTADURA

A fines de abril de 1976, el general Ibérico Saint Jean asumió la gobernación bonaerense de facto. Su nombre quedó grabado en la historia argentina con una de las frases más siniestras de la época: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, en seguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”.

Fue este personaje quien designó al intendente que gobernaría Chacabuco durante toda la presidencia de Videla: Carlos Laviano, un comerciante agrícola local. La asunción se realizó el 23 de abril de 1976. Vinieron especialmente desde Junín el coronel Camblor —Jefe del Comando de Artillería 101, que tuvo jurisdicción represiva sobre nuestra localidad— y el teniente coronel Gómez Pola, quien años después sería juzgado y condenado a reclusión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos en la zona.

La ceremonia fue breve. Camblor le tomó juramento a Laviano y el nuevo intendente declaró gobernar bajo el lema “Orden y Austeridad”.

“Es fácil hablar de Videla, pero incómodo hablar de Laviano. Es fácil mencionar a víctimas de otras ciudades, pero incómodo el asesinato de Miguel Máximo Gil.”
— Juan José Chazarreta, autor de Operación Chacabuco (2016)

Laviano jurando en 1976 | Foto: Operación Chacabuco

EL PREÁMBULO: MIGUEL MÁXIMO GIL Y EL INICIO DEL TERROR

Para entender 1976 en Chacabuco, hay que retroceder al 27 de abril de 1975. Esa noche, una patota proveniente de Lomas de Zamora —la Concentración Nacional Universitaria (CNU), contratada por sectores de la derecha peronista local— secuestró y asesinó a Miguel Máximo Gil, presidente del Honorable Concejo Deliberante de Chacabuco.

El crimen no fue un hecho aislado. Fue el primer acto del terrorismo de Estado en nuestra ciudad. Gil, molinero, peronista y dirigente sindical, representaba un obstáculo para la derecha peronista que ya controlaba el municipio. La investigación del historiador Juan José Chazarreta, plasmada en el libro Operación Chacabuco (2016), estableció la responsabilidad de sectores locales en el crimen y sus complicidades institucionales.

El 27 de abril fue declarado el Día del Concejal en Chacabuco, en homenaje a Gil.

CHACABUCO TENÍA SU PROPIO CIRCUITO REPRESIVO

Durante años, una parte de la sociedad chacabuquense repitió una frase tranquilizadora y falsa: “En Chacabuco no pasaba nada”. Lo que reveló la investigación histórica —y lo que confirmaron los testimonios de sobrevivientes en los juicios por delitos de lesa humanidad— es que en Chacabuco pasaba exactamente lo mismo que en el resto del país.

La Comisaría de la calle San Juan funcionó como un centro clandestino de detención de paso. Militantes políticos, delegados gremiales y cualquier persona “marcada” por el aparato represivo eran detenidos allí, para luego ser trasladados a otros centros dentro del circuito represivo cuyo nudo estaba en Junín, bajo la órbita del Comando de Artillería 101.

La Comisaría de Chacabuco: lo que pasó ahí

  • Funcionó como centro clandestino de detención y tránsito durante la última dictadura cívico-militar.
  • Allí estuvo detenido ilegalmente el gremialista Lazcoz, entre otros presos políticos.
  • Los detenidos eran llevados a Junín, San Nicolás, Mercedes y La Plata, integrados al “Circuito Camps”.
  • El personal policial local orientaba a las fuerzas militares hacia los domicilios de las personas a detener.
  • En 2019 fue señalizada oficialmente como Sitio de Memoria, con la placa “Aquí se cometieron crímenes de lesa humanidad”.
  • En febrero de 2015, el Tribunal Oral Federal Nº1 de La Plata condenó a prisión perpetua a algunos responsables de estos crímenes.

EL CASO DE MARTÍN SALVADOR: EL LARGO PERIPLO POR EL HORROR

El 30 de marzo de 1976, apenas seis días después del golpe, Martín Salvador —conocido como “el Negro”— fue secuestrado de su propia casa en Chacabuco. Personal policial de la comisaría local y de Junín allanó su domicilio y se lo llevó.

Salvador había sido dirigente sindical del gremio SMATA en la fábrica IKA-Renault de Córdoba y había participado activamente en el “Viborazo”, la gran huelga obrera cordobesa de 1971. Ya “marcado” por esa militancia, había regresado a su Chacabuco natal para iniciar la docencia. No fue suficiente para escapar del aparato represivo.

Su trayecto fue el de tantos otros: la comisaría de Chacabuco, luego Junín, San Nicolás, Mercedes —donde, en medio de los tormentos de la tortura, nació su primer hijo—, y finalmente la Comisaría 9 de La Plata, parte del siniestro “Circuito Camps”. Su historia es la prueba más elocuente de que el terror llegó hasta las puertas de las casas de nuestra ciudad.

CÓMO SE VIVÍA EN CHACABUCO BAJO LA DICTADURA

La vida cotidiana en Chacabuco durante los años de la dictadura estuvo marcada por el miedo, el silencio y la desinformación. Los medios de comunicación de la época acompañaban el relato oficial. La actividad política y sindical estaba prohibida. El Concejo Deliberante, clausurado.

Ana María Pregal, hermana de la detenida y desaparecida María del Carmen Pregal, lo recordó con claridad: “La sociedad, en parte por el terror y la desinformación, livianamente decía: ‘No, pero si en Chacabuco no pasa nada, acá a mí no me van a molestar si yo no hago nada'”.

Esa sensación de calma aparente era, en muchos casos, el resultado del terror que paralizaba a quienes sabían o intuían lo que ocurría. En la comisaría de la calle San Juan, a pocas cuadras de la plaza central, había detenidos. Personas eran llevadas de noche. Familias enteras vivían la angustia de no saber dónde estaban sus parientes.

“En Chacabuco pasaba lo que pasaba en todo el país: secuestros a militantes políticos, a delegados gremiales. La señalización de la comisaría es una marca para modificar relatos y mostrar la verdad de una época que se trató de ocultar.”

LA MEMORIA QUE CHACABUCO FUE CONSTRUYENDO

La historia de Chacabuco en dictadura tardó décadas en ser sistematizada. El libro Operación Chacabuco, del investigador Juan José Chazarreta —publicado en 2016 y basado en testimonios orales de protagonistas y familiares de desaparecidos—, fue el primero en abordar lo sucedido en nuestra ciudad de manera integral.

Exposición “Los Nuestros” en la Casa de la Cultura sobre los chacabuquenses secuestrados en la última dictadura

En mayo de 2019, un acto histórico marcó otro hito: la señalización oficial de la Comisaría de Chacabuco como Sitio de Memoria, con una placa que reza “Aquí se cometieron crímenes de lesa humanidad”. La iniciativa fue impulsada por la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, la Nación, la Comisión Provincial de la Memoria y la Comisión Memoria y Justicia Chacabuco.


Fuentes: Operación Chacabuco (Juan José Chazarreta, 2016); La Posta Chacabuco; Comisión Memoria y Justicia Chacabuco; Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires.

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