La Cámara de Diputados aprobó el pasado 8 de junio, con 132 votos favorables y 104 en contra, la creación de la boleta única de papel para ser utilizada a nivel nacional en las elecciones de 2023. Por tratarse de una reforma electoral, debía sancionarse con 129 votos como mínimo. También hubo cuatro abstenciones, de los bloques de izquierda.
El Senador por Juntos Marcelo Dalaetto, presentó un proyecto para que la Boleta Única sea utilizada en la Provincia de Buenos Aires. En una nota con el medio Infobae, el legislador de Chacabauco decía:
“Hace más de cien años que en la Argentina votamos con el mismo sistema y el proceso electoral también debería aggiornarse a los tiempos que corren. ¿Por qué continuar entonces, con un sistema que vulnera por completo el artículo 37 de la Constitución Nacional, si tenemos las herramientas para evitarlo? La transparencia y la equidad entre las diferentes fuerzas políticas son ejes centrales de estos proyectos que buscan construir un nuevo paradigma a la hora de ejercer el derecho de elegir y ser elegido que tenemos como ciudadanos”.
“En nuestro país, se encuentran vigentes dos modelos bien diferentes. Por un lado, el cordobés, que incorpora en una misma boleta todas las categorías a elegir, favoreciendo el voto unificado por partido político. Por el otro, el santafecino, que separa en papeletas diferentes cada uno de los cargos a elegir, ordenando la oferta electoral de manera en que claramente se diferencian cada una de las categorías en disputa propiciando que varios candidatos no puedan sumar votos para una categoría superior y tampoco se da el efecto arrastre de una categoría superior a una inferior”.
“La adopción de alguno de los modelos de boleta única de papel–vigentes en las citadas provincias de Córdoba y Santa Fe, y aprobada en Mendoza- sería un gran avance para los bonaerenses a la hora de pensar en un salto de calidad institucional para otorgar mayor transparencia y equidad entre los partidos políticos, así como también para agilizar los comicios y el procesos de escrutinio”.
“La Boleta Única de Papel echa por tierra prácticas reprochables como la sustracción y/o adulteración de boletas y el voto en cadena, entre otras conductas que afectan el ejercicio pleno de los derechos políticos de los ciudadanos menoscabando la voluntad popular”.
“A esos beneficios –no menores en cualquier sistema democrático- se suma la economía de recursos; la sustentabilidad ambiental a raíz de la reducción del uso de papel; la perspectiva de género debido a la obligatoriedad de visibilizar los nombres y foto de los dos primeros candidatos por categoría legislativa; y una mayor inclusión facilitando el voto de personas con discapacidad visual incorporando la plantilla braille para emitir el voto”.
En este tiempo que requiere más consensos que nunca para salir adelante, la Boleta Única de Papel debe ser el denominador común del trabajo entre las distintas fuerzas políticas. Estamos en un año que nos invita a dar este paso para concretar un cambio que implica una gran oportunidad para la Argentina.