CIUDADANÍA ITALIANA

¿Adiós a la ciudadanía italiana?

El Gobierno Italiano tomó medidas que restringen el acceso a la ciudadanía.

El gobierno italiano emitió hoy un decreto de necesidad y urgencia que modifica sustancialmente los criterios de acceso a la ciudadanía por descendencia, generando incertidumbre y preocupación en miles de solicitantes en Argentina y el resto de Sudamérica. La nueva normativa establece que solo podrán obtener la ciudadanía italiana los hijos y nietos de ciudadanos italianos, dejando fuera a quienes hasta hoy podían acceder por vía de bisabuelos o tatarabuelos.

Esta medida implica que, desde hoy por la mañana, ninguna persona que no cumpla con estos requisitos podrá presentar su solicitud de ciudadanía. Aquellos que ya iniciaron el trámite en los consulados y tienen expedientes en curso no se verán afectados y podrán continuar el proceso. Sin embargo, quienes tenían turnos asignados para presentar la solicitud en los próximos días han visto sus citas anuladas, quedando sin la posibilidad de iniciar el trámite. Lo mismo ocurre con quienes viajaron a Italia con la intención de presentar su carpeta en las municipalidades y aún no lo habían hecho.

Otro cambio importante afecta a los cónyuges de ciudadanos italianos. Hasta hoy, podían acceder a la ciudadanía después de dos años y medio de matrimonio y acreditando conocimientos de italiano con un nivel B1. Ahora, la única forma de obtenerla será si ambos cónyuges residen en Italia.

En contraste con las restricciones, el decreto elimina una vieja discriminación en la normativa: hasta ahora, las mujeres nacidas antes de 1948 no podían transmitir la ciudadanía y debían recurrir a un juicio para que sus descendientes pudieran acceder a ella. Con la nueva reglamentación, las mujeres nacidas antes de esa fecha podrán transmitir la ciudadanía, pero solo a hijos y nietos, respetando el límite impuesto por la reforma.

El decreto responde a una situación que el gobierno italiano considera insostenible. Actualmente, existen 60.000 juicios pendientes en Italia por solicitudes de ciudadanía, en su mayoría provenientes de Argentina y Brasil. Además, el sistema consular se vio desbordado por la alta demanda y la proliferación de gestores que cobraban sumas exorbitantes por obtener turnos.

Para evitar estas irregularidades, a partir del próximo año el consulado italiano dejará de ser el receptor de trámites de ciudadanía. En su lugar, se creará una oficina del Ministerio de Relaciones Exteriores en cada país para gestionar estas solicitudes, poniendo fin al negocio de los turnos vendidos y la especulación en torno a los trámites.

El gobierno italiano argumenta que la medida busca frenar un fenómeno que no beneficia al país: muchos de los nuevos ciudadanos italianos, especialmente médicos y profesionales altamente calificados, no emigran a Italia, sino que se instalan en España, el norte de Europa o Estados Unidos. “Nosotros necesitamos médicos y profesionales en Italia, pero terminan yéndose a otros países”, justificó el ministro a cargo de la reforma.

En Argentina, la decisión ha generado preocupación y descontento. En localidades con fuerte presencia de descendientes de italianos, como Chacabuco, varias personas que habían viajado a Italia para tramitar su ciudadanía ahora se encuentran en una situación incierta. A la espera de información oficial de los representantes de Sudamérica en el parlamento italiano, miles de familias ven frustradas sus aspiraciones de acceder a la nacionalidad italiana bajo las reglas que hasta ayer estaban vigentes.

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